No es de extrañar que a la hora de comprar un nuevo colchón, muchos decidan cambiar de somier para que se adapte al nuevo colchón o por renovación.
Al igual que sucede con los colchones, existe una gran variedad de somieres con sus características.
- Somier fijo. Cuando hablamos de somier fijo nos referimos a los somier con patas tradicionales o canapés fijos. Dentro de esta categoría podemos distinguir entre tres tipos de somier fijo.
- Fijo con patas: son los tradicionales con laminas, ya sean de madera u otro material. Dependiendo de los materiales utilizados tendremos mayor o menor firmeza. Este tipo de somier son validos para cualquier tipo de colchón, excepto los de muelles ensacados.
- Bases tapizadas: son somier con patas con la diferencia de que la base en el que se apoya es más rígida que en el caso de las laminas.
- Canapés fijos: son como las bases tapizadas con la diferencia que la estructura resulta más grande llegando hasta el suelo.
- Canapés con almacenaje. Estos canapés son los más populares gracias a su practicidad, ya que aprovechan el espacio bajo la cama para guardar todo tipo de objetos los mantiene limpios y libres de polvo.
- Canapés abatibles: en este tipo de somier, la tapa se levanta gracias a unos pistones que facilitan la apertura. Las tapas de este tipo de somier pueden ser laminadas o tapizadas.
- Canapés con cajones: estos canapés son los perfectos para los que se les dificulta el levantar las tapas.
- Camas articuladas.
Como se puede observar, la variedad de somier nos amplia la visión de las distintas formas que existen de tomar un buen descanso.